Desde la Plaza de Lima, en la Vigilia de oración, 7 jóvenes le hicieron preguntas al Papa quien con cercanía y afecto les respondió con profundidad, sencillez y conectadas con su realidad. Cada uno de ellos expresó su gran emoción de poder preguntar al Papa y recibir una respuesta llena de cariño y cercanía. Una gran emoción les embargó, al sentir toda una plaza en silencio orante, además el compromiso que les pidió el Papa: ser sal de la tierra y luz del mundo
Patricia Ynestroza – Madrid
Una gran emoción albergó a los 7 jóvenes, de los cuales 4 adolescentes, menores de edad, que quisieron en la vigilia de oracion en La Plaza de Lima, preguntarle al Papa siete preguntas que tienen que ver con su realidad social y su realidad de jóvenes. Vatican News entrevistó a Fernando, Alvaro, María y María José, vienen de distintas realidades pero unidos por el amor a Cristo y su Madre.
Para María ha sido un momento muy emocionante, ha sentido al Papa super cercano con ellos, ha tenido una mirada sencilla, dijo, y de cariño. "Nos ha dicho que somos Sal y Luz del mundo, es decir, que estamos con el resto de personas y estamos llamados a estar ahí. Y también nos ha recordado que somos humanos y que eso nos hace como Jesús y que tenemos que estar presentes en medio del mundo y que esa es nuestra misión, dijo.
Alvaro expresó su emoción y la de sus compañeros. "La verdad es que ha sido toda una emoción poder escuchar el silencio en Madrid dentro de tanta multitud y creo que ha sido un regalo no solo para nosotros sino para todos los que estábamos ahí. Muchas gracias".
Para María José, no deja de sentirse agradecida por la oportunidad, por la cercanía del Papa y por la unión que ha sentido todo este día entre todos los jóvenes de Madrid, de España y del mundo. "Muy feliz y agradecida con Dios por todo lo vivido". Fernando, el chico recién casado y catequista afirmó que lo que más le ha quedado dentro del corazón ha sido que los jóvenes tenemos que estar en la sociedad y ante esas personas que viven vidas que están sosas, apagadas y que no tienen la alegría del Evangelio, nosotros tenemos que ser sal y tenemos que ser de verdad la alegría de Dios dentro de la sociedad porque tenemos el poder de transformar y cambiar el mundo". Agregó que el momento de rezar con el Papa, verle al rezar y ver como estamos todos igual delante del Señor, yo creo que ha sido una de las experiencias que más me ha cambiado la vida. Aleluya. Amén", afirmó.
Omár ha estado con ellos en todo momento y ha expresado su emoción ante el silencio: "me ha emocionado un montón estar ahí a rezar con el Papa y de verdad un regalo grande, emocionante y la suerte y la gracia recibida por Dios de poder representar a todos los jóvenes de España ahí con el Santo Padre. Un abrazo muy grande".
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Momentos antes, la emoción de poder estar frente al Papa
A las puertas de la vigilia de oración en la Plaza de Lima, el grupo de jóvenes tres de los que le hicieron una pregunta al Papa y uno de ellos que en cambio estuvo al lado del Pontífice para rezar juntos en el palco de Plaza de Lima. Con Vatican News, compartimos con tres de los chicos que le preguntaron al Papa cuestiones que los tocan de cerca. Todos ellos compartieron sus orígenes, sus motivaciones y lo que esperaban escuchar de León XIV en este encuentro que marcó sus vidas. Más allá de la emoción inicial, sus historias reflejan una Iglesia diversa, viva y, sobre todo, conectada con las realidades más profundas de la sociedad actual.
De las misiones a las periferias: ¿Quiénes son y de dónde vienen?
La riqueza de este encuentro radica en la variedad de sus rostros. Al preguntarles por su procedencia y su día a día, la diversidad salta a la vista:María José:Nacida en Perú pero residente en España desde hace tres años. Para ella, este encuentro es sumamente simbólico:"El Papa tiene mucha relación con mi país, ya que hizo muchos años de misión ahí y tuvo un gran impacto", afirma con visible emoción;Álvaro:Educado en los valores de la congregación de religiosas concepcionistas, misioneras de la enseñanza (fundada por Santa Carmen Sallés), mantiene hoy su compromiso activo coordinando un grupo de jóvenes tras haber terminado su etapa escolar, Álvaro estuvo presente al lado del Papa rezando representando a todos los jóvenes;María:Representa a la JOC (Juventud Obrera Cristiana), un movimiento de acción católica especializada. Su objetivo es claro:"Hacer presente la realidad de los jóvenes de los barrios más humildes de Madrid, de las periferias económicas, culturales y espirituales; gente que normalmente se queda fuera de estos espacios";Fernando:Recién casado y catequista de jóvenes en su parroquia. Para él, la parroquia es un termómetro social idóneo:"Allí se ven todas las realidades posibles, gente de distintos niveles y culturas que viven todos, como dice el Papa, con un mismo corazón".
¿Qué le piden al Papa? Respuestas sin adornos y con verdad
Al ser consultados sobre qué esperan escuchar del Santo Padre y cómo se identifican con las preguntas que se le plantearán durante la vigilia, los jóvenes coinciden en un clamor común: autenticidad y cercanía.
"Yo esperaría del Papa que fuera cercano, que respondiera con profundidad pero con sencillez también. Que no se necesite adornar de mucha complejidad las respuestas", expresa Fernando. Para el catequista, la clave del éxito del mensaje papal radica en la honestidad del discurso:"Cuanta más verdad contengan [las respuestas], más capaces serán los jóvenes de escucharla". Asimismo, destaca la importancia de que el Pontífice sepa"escuchar e interpretar lo que Dios le ha pedido a él que le pida a los jóvenes".
Por su parte, María secunda esta petición de sencillez y añade una visión práctica y de futuro: que el mensaje no se quede en el evento.
"Me gustaría que fuese una respuesta que conecte con la realidad juvenil y que ayude a generar procesos después aquí", señala la chica que pertenece a la JOC. Su deseo es que las palabras pronunciadas en la plaza trasciendan la noche de la vigilia:"Que no se quede solo en las palabras que diga por la noche […], sino que nos ayude a llevarlo a nuestros propios ambientes, movimientos, parroquias, grupos de amigos, trabajos y universidades".
Una fe que pisa la calle
El ambiente previo a la vigilia demuestra que la juventud actual no busca discursos vacíos ni idealizados. Los testimonios de María José, Álvaro, María y Fernando dejan claro que los jóvenes que esperan al Papa en la Plaza de Lima están profundamente pegados a la realidad de sus barrios, sus estudios y sus lugares de trabajo. Buscan un impulso que no solo alimente su fe por unas horas, sino que les dé herramientas para transformar su entorno cotidiano.
Un servicio en el palco: Orar por los que están y los que no pudieron venir
El encuentro no solo se vivirá desde la explanada; el propio escenario y el palco serán reflejo del compromiso de estos jóvenes. Álvaro toma la palabra para interpelar a uno de sus compañeros, quien, aunque no participará en las lecturas principales, asumirá una tarea igual de crucial en el palco junto a las autoridades eclesiales.
"Va a ser un momento de oración al lado de Cristo y al lado del sucesor de Pedro, y al final lo tenemos que sentir y vivir como un servicio",explica Álvaro llamado a esta tarea.
Para él, estar allí arriba no es un privilegio de estatus, sino una responsabilidad colectiva:"Estamos ahí representando a todos los jóvenes de distintas realidades y tenemos que rezar por ellos: por los que están presentes en la Plaza de Lima, por los que estarán muy lejos y por los que tampoco han podido estar".
La Generación Z y el vacío digital: "La tecnología avanza, pero te sigues sintiendo vacío"
Al preguntarle a María José sobre el comportamiento de la llamadaGeneración Z. Frente a las corrientes que hablan de un desapego generalizado de la juventud hacia lo sagrado, se les plantea si es real este fenómeno de jóvenes que, por elección propia, deciden volver a acercarse a Dios y a la Iglesia.
María Josélo tiene claro y apunta directamente al corazón de la era digital y las redes sociales:
"En el mundo actual hay tanto las redes, la inteligencia artificial… la tecnología va muy avanzada, y siento que a veces te das cuenta de que te vuelves dependiente del móvil o del ordenador. Pero en verdad, igual te sigues sintiendo vacío".
Para ella, la fe aparece como el único refugio auténtico contra la deshumanización tecnológica."Llegar a la fe, llegar a Dios, siempre es lo que más te llena, tanto en los momentos de soledad como en los momentos buenos y malos. Te da esperanza de que al final no estás solo y de que al lado de Dios siempre vas a estar por el buen camino", reflexiona con madurez.
De Benedicto XVI a León XIV: 15 años de evolución espiritual
La conversación inevitablemente echa la vista atrás. Se cumplen 15 años de la histórica Jornada Mundial de la Juventud (JMJ) de Madrid, aquella que congregó a millones de personas bajo una inolvidable tormenta veraniega junto a Benedicto XVI. Al preguntarles cómo ha caminado y cambiado la Iglesia juvenil desde entonces, los entrevistados aportan una perspectiva evolutiva.
Fernando, que se define con humor como"el más mayor"del grupo, analiza este cambio generacional con optimismo, destacando que hoy en día los jóvenes son mucho más abiertos a la hora de expresar su espiritualidad:
"Ha cambiado la manera en la que se relaciona nuestra generación y la generación más joven con la fe. Hay una mayor apertura social; hay ciertos temas en los que antes había mucho más pudor en tratar respecto a la fe y la espiritualidad de cada uno".
Para Fernando, la juventud actual ya no se conforma con dogmas rígidos ni respuestas prefabricadas, lo que ha dinamizado el diálogo dentro de la propia Iglesia."Ahora siento que es una conversación que cada vez se puede tener más abiertamente, porque a lo mejor las respuestas que había antes no han sido suficientes. Hoy hay una búsqueda un poco más profunda de algo que sacie las preguntas que todos tenemos por dentro", concluye.
El eco de una plaza que no duerme
Con las ideas claras, los pies en el suelo y el corazón abierto, estos jóvenes encaran las horas previas a la vigilia. Ya no se trata solo de ver a una figura histórica o de asistir a un evento masivo; se trata de una generación que busca respuestas reales a sus crisis modernas, que abraza la tecnología pero huye de la soledad que provoca, y que está dispuesta a mantener viva la llama que se encendió en este mismo suelo madrileño hace una década y media. La Plaza de Lima está lista, y sus jóvenes también.
Fuente: Vatican News
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