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El saludo de los pacientes del Hospital Bambino Gesù acompaña a León XIV

El saludo de los pacientes del Hospital Bambino Gesù acompaña a León XIV

Por segunda vez, los niños del Hospital Pediátrico acompañan simbólicamente un viaje apostólico del Papa. Tras el regalo entregado al Pontífice con motivo de su visita a África, el pasado mes de abril, los pequeños pacientes han querido desearle también un buen viaje a España, confiando a los periodistas de los Medios Vaticanos un nuevo dibujo para entregar durante el vuelo a Madrid, con el fin de expresar su cercanía al Pontífice

Silvina Pérez – desde el vuelo Roma/Madrid

Mientras el avión de León XIV surca el cielo de Europa rumbo a España, desde el Gianicolo viaja con él un dibujo realizado por los pequeños pacientes del Hospital Pediátrico Bambino Gesù. No figura en el programa oficial del viaje apostólico. No está previsto en los discursos que el Papa pronunciará en los próximos días ni en los encuentros que marcarán la visita a la península ibérica. Sin embargo, encuentra su lugar a bordo, entre los documentos preparados para la visita del Pontífice a tierras españolas y las expectativas de las comunidades que lo esperan. Unos pocos trazos de rotulador, un sol amarillo, un avión blanco, una bandera española. Es la mirada de los niños que han imaginado al Papa viajando entre las nubes.

El regalo entregado al Papa en el vuelo a España

La hoja llega a manos de León XIV durante el vuelo. Se la entregan los periodistas de los Medios Vaticanos que participan en el viaje apostólico. El Pontífice la toma entre sus manos, la observa con atención. Sonríe. Por unos instantes, su mirada se detiene en los detalles: las llaves de San Pedro dibujadas en la cola del avión, la cruz dorada al cuello del Papa asomado a la ventanilla, ese gran sol que ilumina toda la escena. Luego da las gracias.

De la ludoteca del Bambino Gesù al avión papal

Detrás de esos colores hay una historia que comienza mucho antes del despegue. Comienza en la ludoteca del Hospital Pediátrico Bambino Gesù. Una mesa, una caja de rotuladores, hojas sueltas. A su alrededor, niños llegados de distintos lugares pero unidos por la misma experiencia: la de las salas, las visitas, las terapias, las esperas que parecen interminables y las pequeñas victorias celebradas en silencio. Es allí donde nace el regalo para el Papa.

Giulia y ese pequeño corazón junto a la firma

Quien dirige el trabajo es sobre todo Giulia, de nueve años. Junto a la firma añade un pequeño corazón. Un detalle casi imperceptible que, sin embargo, refleja bien el espíritu del dibujo. Porque esa hoja no se concibió como un mensaje oficial. Se parece más bien a las que los niños preparan para alguien a quien quieren. En el cielo azul que han imaginado vuela el avión papal. A un lado aparece León XIV, reconocible por la cruz que lleva al cuello y por la mano levantada en señal de saludo. Es natural preguntarse a quién va dirigido ese gesto. Al pueblo español que se prepara para recibirlo. Pero quizá también a esos pequeños artistas que lo esperan en la colina del Gianicolo.

Un sol amarillo, un avión y la sonrisa de León XIV

No es la primera vez que ocurre. Ya durante el viaje apostólico a África del pasado mes de abril, los pacientes del Bambino Gesù habían querido acompañar al Pontífice con uno de sus dibujos. Una forma sencilla de estar presentes, aunque lejos de las rutas del viaje. Al fin y al cabo, los niños conocen una geografía diferente a la de los adultos. No miden las distancias en kilómetros ni siguen los itinerarios de la diplomacia. Tienden puentes con una hoja de papel, un sol mal dibujado porque la mano aún es insegura, una firma acompañada de un corazón. Así, mientras el avión continúa su ruta hacia España, también ese dibujo prosigue el viaje.

Los niños que acompañan al Pontífice

Partido de una ludoteca de un hospital, ha llegado hoy a las manos del Papa. Y seguirá el viaje un poco más, guardado entre las páginas de una carpeta o entre los recuerdos de estos días. Llevando consigo la voz discreta de niños que conocen la fragilidad pero no han renunciado a la fantasía. Es su manera de decir: ¡buen viaje! Y es quizás una de las más bonitas.

Fuente: Vatican News

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