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El Papa visita un centro para migrantes en París y destaca la contribución de las mujeres

El Papa visita un centro para migrantes en París y destaca la contribución de las mujeres

El proyecto «Maison Bakhita», en París, surgió en respuesta al llamamiento que el Papa Francisco realizó en 2017 con motivo de la Jornada Mundial del Migrante, cuando propuso los famosos cuatro verbos para las sociedades contemporáneas en materia de migración: acoger, proteger, promover e integrar. El centro se inauguró el 25 de septiembre de 2021 y en él desempeña su misión una religiosa brasileña.

Bianca Fraccalvieri – Ciudad del Vaticano

El sábado del Papa León en París comenzó en un centro de acogida para migrantes, denominado «Maison Bakhita», un proyecto de la Arquidiócesis de la capital y gestionado por las Hermanas Scalabrinianas, entre las que se encuentra una brasileña: la hermana Maria dos Santos.

Al dar las gracias a todos los implicados, el Pontífice hizo referencia a la santa sudanesa que fue esclava, que da nombre a la iniciativa, reconociendo «el papel fundamental de las mujeres en la construcción de una civilización del amor, alternativa a la cultura que desagrega las comunidades y enferma a las ciudades de soledad».

De hecho, señaló, la historia de la Iglesia y de la humanidad no la escriben quienes parecen vencer, sino quienes inician procesos de paz y animan a la vida.

«Santa Bakhita nos compromete a ver a quien no es visto, a rescatar a quienes hoy la economía y la cultura esclavizan, a honrar la dignidad infinita de cada hermano y hermana, en quienes el mismo Jesús llama a nuestra puerta».

León XIV recordó que, para los cristianos, los pobres no son una categoría sociológica, sino la propia carne de Cristo: «Nadie es tan pobre que no tenga algo que ofrecer; nadie es tan rico que no tenga algo que recibir. Hay vida en abundancia allí donde los límites de cada uno se abren a la presencia misteriosa de los demás, en quienes el Otro por excelencia, el Dios de la vida, se hace cercano».

Esto no significa negar las dificultades que el pecado ha introducido en la historia, añadió, pero nos ayuda a no permanecer prisioneros de él. «Anunciamos que la redención es posible, que ya ha comenzado, está en marcha y nos envuelve, como miembros vivos del Cuerpo de Cristo».

El Santo Padre concluyó dando las gracias una vez más por la labor realizada: «Que Santa Bakhita y los grandes testimonios de caridad que han marcado la presencia de la Iglesia en Francia, especialmente en épocas de cambios turbulentos, intercedan por vosotros. ¡Gracias! Que el Señor os bendiga».

Fuente: Vatican News

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