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El Papa León XIV: «Incluso en tiempos de conflicto, la paz es posible»

El Papa León XIV: «Incluso en tiempos de conflicto, la paz es posible»

Para clausurar el mes de María, el Papa León XIV reza un rosario por la paz en la Gruta de Lourdes, situada en los Jardines Vaticanos, y exhorta a todos a comprometerse cada día con la consecución de la paz, que es «posible cuando decidimos escuchar el clamor de quienes carecen de ella».

Kielce Gussie – Ciudad del Vaticano

Uniéndose a personas y santuarios marianos de todo el mundo, el Papa León XIV rezó los Misterios Gozosos del Rosario en la Gruta de Lourdes, en los Jardines Vaticanos, recordando especialmente a quienes viven en zonas afectadas por la guerra y la violencia.

«Escucharé lo que dice el Señor Dios, pues él hablará de paz a su pueblo, a sus fieles, a quienes se vuelven a él en su corazón» (Sal 85,8).

El Papa inició su reflexión al término de las cinco decenas con este salmo, que, según señaló, expresa la «esperanza de la que estamos necesitados, especialmente ante las dificultades y la violencia actuales».

Instó a todos —a los presentes en los Jardines Vaticanos y a todos los que se unían desde todo el mundo— a «disponer sus corazones» para estar abiertos a escuchar la Palabra de Dios, de modo que, a través de la oración, «podamos llegar a comprender el significado de los acontecimientos de la historia» y ver la providencia de Dios guiándonos y sosteniéndonos.

A través de la mirada de María

La Virgen María, destacó el Papa León, es el ejemplo modelo de una creyente que vuelve su corazón para escuchar «lo que Dios dice». Para nosotros, ella es un ejemplo de obediencia al acoger a Jesús en su seno.

Contemplar los misterios del rosario con María nos ayuda a ver en Jesús «la única y última Palabra pronunciada por el Padre, una Palabra de paz para todos los que vuelven a Él con corazón contrito». Es decir, Dios nunca nos abandona, ni siquiera cuando lo ignoramos o lo olvidamos, o cuando nos desviamos del camino. Él nos busca y nos lleva de vuelta a Él.

Una palabra: ¡Paz!

La paz, subrayó el Papa, «no es una teoría que se pruebe en un laboratorio, ni una ilusión ingenua, ni un objetivo que se persiga por interés propio». Más bien, hay que buscarla con un corazón sincero. Es un compromiso diario. La paz proviene de la justicia y del amor. Es la armonía que une a las familias, a las personas, a las comunidades y a las naciones.

Incluso en medio de la actual situación mundial —violencia, guerra y conflicto—, el Papa León explicó que «la paz se hace posible cuando elegimos escuchar el grito de quienes se ven privados de ella: niños inocentes, madres y padres angustiados, presos maltratados, refugiados y personas de todas las edades que sufren».

Todos estos grupos «solo tienen una palabra en los labios: ¡paz!».

La paz siempre es posible porque es un don de Dios. Su paz tiene un rostro: el rostro de Jesucristo, el Hijo de Dios. Es Jesús quien derriba los muros de la hostilidad y vence la arrogancia con humildad. Él redime a toda la creación del pecado.

Hacer posible lo que es humanamente imposible

Cuando Jesús está con nosotros y vivimos como verdaderos discípulos de su amor, entonces el Espíritu Santo es capaz de hacer posible lo que parece humanamente imposible. Por el contrario, cuando nos alejamos de Dios, también nos alejamos de los demás y nos volvemos indiferentes a sus luchas y sufrimientos.

«Cada vez que volvemos al Señor, su paz se convierte en nuestra responsabilidad, según los deberes y las tareas de cada persona», recordó el Papa a todos. Eso significa que nuestra oración es más que una oración: se convierte en nuestra misión y nuestra profecía.

El grito de las personas inocentes no debe volver a oírse en las ciudades. Nadie debería verse obligado a abandonar su hogar por la amenaza de las bombas. La sed de poder y la «violencia de las palabras» deben cesar y dar paso a la justicia y la verdad.

Todos pueden y deben aportar su granito de arena para alcanzar la paz, instó el Papa. Hay que empezar por «cosas pequeñas pero importantes, absteniéndose de toda forma de violencia verbal o física en la vida cotidiana y también en las redes sociales».

La verdadera paz, explicó, comienza con un corazón que ama: cuando las personas pronuncian palabras de reconciliación y cuando miramos el mundo con dulzura y sabiduría. «Esta es la verdadera fuerza, la fuerza de la verdad y del amor».

Para concluir, el Papa León subraya que Dios busca a los pacificadores. Pidió a María, nuestra Santísima Madre, que «nos ayude a responderle cada día con nuestro propio “Aquí estoy”, no solo con palabras, sino con hechos».

Fuente: Vatican News

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