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El Papa: Las relaciones entre Estados son cada vez más bárbaras

El Papa: Las relaciones entre Estados son cada vez más bárbaras

Última etapa en Francia de León XIV, quien, en esta encrucijada al norte del país y en el corazón del continente, preside el acto «En las raíces de Europa por la paz y la unidad».

Salvatore Cernuzio – enviado a Metz

A las raíces de Europa, en el corazón de Europa, para lanzar un mensaje a Europa y advertirle de la barbarie de las relaciones entre personas y Estados, de la «ilusión del rearme» y condenando la «nuevamatanza inútil» —como definió Benedicto XV la guerra— que «cada día causa innumerables víctimas civiles». León XIV se encuentra en Metz, encrucijada al norte del país y en el corazón del continente, punto de unión entre la cultura francesa y la alemana, tierra que recuerda disputas y reconciliaciones. Las mismas que el Papa invoca en esta ciudad tejida de piedra y luz reflejada en las aguas del Mosela, cuna precisamente del venerable Schuman:

Es necesario comprometerse en un diálogo paciente, mostrar valentía en la negociación y estar dispuestos a sacrificar algunas posiciones por el bien superior de la paz

En el Centro de Congresos Robert Schuman

Un mensaje claro en una época de equilibrios frágiles, de falta de comunicación global y de crisis del multilateralismo que, junto con el derecho internacional, es en realidad «el mejor antídoto contra la voluntad de dominio, que está en el origen de todo conflicto». El Pontífice hace oír su voz desde el escenario del Centro de Congresos Robert Schuman, donde tiene lugar el acto cuyo título él mismo califica de «evocador»:En las raíces de Europa por la paz y la unidad.

En la platea se encuentran todos los obispos franceses, los presidentes de algunas Conferencias Episcopales, además del príncipe Felipe de Mónaco con su esposa Charlene y otros representantes de las instituciones. Reciben al Papa, acompañado por el presidente Emmanuel Macron y el cardenal Jean-Marc Aveline (ambos sentados en el estrado junto al Pontífice), con un aplauso de más de un minuto, mientras el Coro y la Orquesta de la Ópera de Metz interpretan piezas musicales de solemne dramatismo.

Cuidado con la ilusión del rearme

Escuchan al Papa pronunciar un largo discurso en francés, inspirado en la famosísimaDeclaraciónde Schuman del 9 de mayo de 1950, que ha contribuido «a forjar la Europa de hoy y de mañana». El texto sirve de hilo conductor a las reflexiones del Papa, que se entrelazan con los pensamientos y las palabras de Alcide De Gasperi, san Pablo VI, el Papa Francisco y san Benito, otro «padre de Europa». León XIV recuerda las raíces, pero mira hacia el futuro y, con aprensión, hacia el presente marcado por las migraciones, la miseria, la falta de respeto a la dignidad humana y los conflictos. Sobre todo conflictos, que ahogan todo «deseo de paz».

«La búsqueda de la paz en Europa, al igual que en el resto del mundo, no debe confundirse con un ingenuo irenismo», aclara el Papa. Por el contrario, como afirmaba Schuman, «la paz mundial no puede salvaguardarse sin esfuerzos creativos proporcionales a los peligros que la amenazan».

Sin embargo, hay que guardarse de la ilusión del rearme. No en vano, los repetidos llamamientos a aumentar el gasto militar y las decisiones que de ello se derivan son presentados por muchos gobernantes con la justificación de la peligrosidad ajena

Esfuerzos creativos

«Fomentar la paz es una labor activa», afirma Leone. Y plantea una pregunta crucial:

«Hoy hay que preguntarse si realmente estamos realizando “esfuerzos creativos” para promover la paz mundial, o si simplemente estamos intentando “contener la hemorragia de la guerra” y prepararnos mejor para aquellas que suponemos que aún están por venir»

Vuelve a surgir la visión de Schuman de una Europa que «prefiere el diálogo antes que enfrentarse con las armas»; donde «se ponen en común los recursos para lograr que cualquier guerra resulte no solo impensable, sino materialmente imposible». Una Europa, por tanto, que «se basa en el respeto del derecho internacional que, a diferencia de los derechos nacionales, no puede ser impuesto por la fuerza por un Estado, sino que se fundamenta en el principio universalmente reconocido de quepacta sunt servanda».

El derecho internacional y el multilateralismo, antídoto contra la dominación

El derecho internacional y el multilateralismo constituyen, por tanto, «el mejor antídoto contra la voluntad de dominación, que está en el origen de todo conflicto», afirma de nuevo el Papa León. Quien observa con un toque de amargura cómo «hoy en día, las relaciones humanas y entre los Estados se vuelven cada vez más bárbaras».

Se menosprecia el valor de la palabra dada; por el contrario, se presume de la mentira y el engaño. Europa puede poner fin a esta espiral gracias al respeto por el otro que ha sabido cultivar y preservar, ya que ha demostrado ampliamente en los últimos ochenta años que es posible hacer valer opiniones, reivindicaciones e intereses divergentes, encontrándose en lugar de enfrentarse

La dignidad de los migrantes

Se necesitan «realismo y valentía», así como «confianza» en la capacidad de avanzar para dar «pequeños pasos» que, sin embargo, puedan dar lugar a una «solidaridad concreta» que implique que «nadie se sienta abandonado u olvidado». En esta línea, el Papa recuerda los valores en los que se fundamenta la convivencia civil, es decir, los «derechos inviolables e inalienables de la persona, la libertad, la democracia, la igualdad y el Estado de derecho». En esta nueva etapa de su historia, Europa ve cómo estos valores se tambalean, también ante la «llegada al continente de tantos hombres y mujeres que huyen de escenarios de guerra y persecución, o que buscan una vida mejor lejos de la pobreza y la miseria». A toda la UE, el Papa reitera el llamamiento ya expresado en las Islas Canarias.

La dignidad humana exige vías legales y seguras, socorro y asistencia, una cooperación real contra los traficantes, una protección efectiva de las víctimas, procesos serios de acogida e integración, y políticas que permitan a cada persona vivir con dignidad en su propia tierra

Diálogo entre culturas

Pero todo esto aún no sería suficiente, insiste el Papa: «Acoger a una persona significa integrarla como en la propia familia, ofreciéndole la posibilidad de desarrollar sus talentos, sus capacidades y su sensibilidad, pero también de entrar en el espíritu del hogar que la acoge». Este diálogo «es posible», lo garantiza «la universalidad de los valores fundacionales de Europa», subraya el Papa; es más, este diálogo de «alcance histórico» permite «actuar de manera más eficaz en favor de la paz y de un mundo reconciliado». León XIV exhorta a tener la misma «lucidez» con la que Schuman supo «superar la oposición entre las identidades culturales» y «dar vida a las instituciones europeas, al término de la terrible tragedia de la Segunda Guerra Mundial, que puso de manifiesto cuán grande es el mal que comete el hombre cuando cree no encontrar obstáculos en el ejercicio de su poder».

Robert Schuman, que vivió en una época de fronteras en constante evolución, contribuyó a sentar las bases de una Europa consciente de la urgencia de derribar los muros que la desgarraban. Su formación cristiana le transmitió el valor de la igualdad, sin distinción de raza o clase social, y le enseñó la dignidad del trabajo

Llamamiento a los jóvenes: construyan la unidad

Esta visión suya es lo que hoy el Papa León XIV quiere infundir en los jóvenes. La última parte de su discurso va dirigida a ellos: un llamamiento, una invitación, casi un himno, para reiterar la llamada a «construir la Europa de hoy y de mañana». Una Europa «unida y fuerte» y «una humanidad finalmente liberada del odio y del miedo, que vuelve a aprender, tras demasiado tiempo de divisiones, la fraternidad cristiana». «Tened el valor de vivir de forma responsable la misión de construir la paz, en vuestro corazón, en vuestras relaciones, en vuestra familia, en los colegios y en las universidades, en la vida de vuestras ciudades, de vuestros países y de toda Europa», este es el mandato del Papa a los jóvenes.

No os sometáis a la lógica de la violencia y la opresión.

¡Amad la vida en todo momento y no tengáis miedo del futuro!

No tengáis miedo de formar una familia, de tener hijos, de defender la dignidad de cada persona, desde el primer instante en el seno de la madre hasta el último aliento.

No tengáis miedo de trabajar incansablemente al servicio del bien de vuestras comunidades, incluso a través del compromiso político

«¡Sed constructores de comunidad!», exhorta finalmente el Papa. «Y con vosotros, Europa, firmemente arraigada, seguirá floreciendo e inspirando al mundo entero».

Fuente: Vatican News

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