(0260) 442 2815 obispadosanrafael@gmail.com

El Papa: la reforma litúrgica se inserta en la tradición viva de la Iglesia

El Papa: la reforma litúrgica se inserta en la tradición viva de la Iglesia

León XIV dedicó la catequesis de la Audiencia General de este miércoles, 26 de agosto, a las razones que llevaron al Concilio Vaticano II a promover la reforma litúrgica. El Pontífice destacó que la liturgia es una realidad viva, insertada en la tradición de la Iglesia, y debe favorecer la participación activa y piadosa de los fieles. «La participación de los fieles no puede ser pasiva».

Vatican News

La reforma litúrgica no nació “de improviso, sino que se había manifestado en la acción de los papas que se sucedieron desde el inicio del siglo XX, en sintonía con las demandas del Movimiento litúrgico”. Así lo afirmó el Papa León XIV en la audiencia general de este miércoles 26 de agosto, celebrada en la Basílica de San Pedro, en su última catequesis dedicada a la Constitución Sacrosanctum Concilium del Concilio Vaticano II. En su reflexión, León XIV recordó una carta de 1962 del entonces arzobispo de Milán, el cardenal Giovanni Battista Montini, futuro San Pablo VI, quien definía la liturgia como expresión sincera tanto de lo divino como de lo humano y como voz de coloquio con Dios.

Los fieles no pueden permanecer pasivos

En la carta, el futuro papa san Pablo VI afirmaba que los fieles «no pueden ni deben permanecer mudos y pasivos. Su presencia material no puede conciliarse con su ausencia espiritual». León XIV señaló que estas palabras están en consonancia con la Sacrosanctum Concilium, que pide a los cristianos que “no asistan a este misterio de fe como extraños y mudos espectadores, sino que comprendiéndolo bien a través de los ritos y oraciones, participen, piadosa y activamente en la acción sagrada”.

Puesto que los gestos y las palabras de la sagrada liturgia son decisivos para realizar esta experiencia, la participación de los fieles no puede ser pasiva.

A través de las acciones rituales de la Iglesia, explicó el Papa, se realiza la memoria de la obra de la salvación y los fieles pueden vivir una verdadera relación con Dios, entrando en contacto con el acontecimiento salvífico. Los gestos y las palabras de la celebración son, por lo tanto, esenciales para que esta experiencia se haga realidad.

La liturgia,una realidad viva

La reforma conciliar, al poner en el centro lo que constituye el corazón de la experiencia eclesial, buscó “hacer más accesible a todos los fieles la riqueza de los textos bíblicos y de las oraciones, y de hacer más lineal el ordenamiento celebrativo respecto al previsto en los libros litúrgicos entonces vigentes”.

La reforma conciliar, al poner en el centro lo que constituye el corazón de la experiencia eclesial, quiso hacer resplandecer la liturgia como «la primera fuente de la vida divina que se nos comunica».

El Papa recordó que la Liturgia “consta de una parte que es inmutable por ser la institución divina, y de otras partes sujetas a cambio, que en el decurso del tiempo pueden o incluso deben variar”. Se remonta a la EncíclicaMediator Deidel papa Pío XII la distinción, en la liturgia, entre elementos divinos, inmutables, y elementos humanos, que en cambio «pueden sufrir diversas modificaciones, aprobadas por la sagrada Jerarquía asistida por el Espíritu Santo, de acuerdo con las necesidades de los tiempos, de las cosas y de las almas», señaló el Pontífice.

Un camino preparado antes del Concilio

El deseo de una «reforma general» no surgió de improviso, señaló León XIV, sino que ya se manifestaba en la acción de los papas desde principios del siglo XX, en sintonía con las peticiones del Movimiento Litúrgico. La constitución apostólica Divini Cultus, de Pío XI, ya había retomado la necesidad de que los fieles no asistieran a las celebraciones como extraños o mudos espectadores.

Pío XII, por su parte, reorganizó los ritos de la Semana Santa, situándolos en los horarios correspondientes a los acontecimientos pascuales, después de que durante siglos se hubieran adelantado al período matutino. San Juan XXIII también promovió una simplificación de las rúbricas del Breviario y del Misal mediante el motu proprio Rubricarum instructum, del 25 de julio de 1960, remitiendo al anunciado Concilio Ecuménico la definición de los principios fundamentales de una reforma litúrgica.

La tradición viva de la Iglesia

La reforma litúrgica promovida por el Concilio Vaticano II se sitúa, por lo tanto, en la línea de la tradición viva de la Iglesia, explicó León XIV. Advirtió, sin embargo, que algunos principios de la reforma fueron absolutizados o interpretados de manera errónea en el período posconciliar.

Su correcta comprensión – puntualizó – permite también rechazar los abusos che se han verificado en algunos sectores de la Iglesia en la etapa postconciliar, y que lamentablemente a veces todavía hoy se verifican, absolutizando o comprendiendo mal algunos de los principios que estaban en la base de la misma reforma.

Una liturgia de noble sencillez

Al concluir la catequesis, el Papa destacó la responsabilidad de los obispos y de cada sacerdote de velar por la liturgia y promoverla respetando las normas, para que las celebraciones manifiesten a la Iglesia una, santa, católica y apostólica:

«Es, por lo tanto, responsabilidad primordial de los pastores, de los obispos, pero también de cada sacerdote de manera individual, custodiar y promover una liturgia que, en el respeto de las normas litúrgicas, resplandezca por su noble sencillez y manifieste así a la Iglesia una, santa, católica y apostólica».

Fuente: Vatican News

source
Compartir: Facebook X WhatsApp
← Volver a noticias