Del 6 al 12 de junio, el Papa recorrió Madrid, Barcelona y las Islas Canarias invitando a "alzar la mirada". Cuatro semanas después, quienes vivieron de cerca su visita recuerdan menos los grandes acontecimientos que la fuerza de unos gestos capaces de seguir interpelando a la Iglesia y a la sociedad.
Sebastián Sansón Ferrari – Ciudad del Vaticano
«¡Alzad la mirada! Sí, dirijamos la mirada a Cristo Crucificado; su Corazón es la fuente de la misericordia, la única que puede salvar a la humanidad necesitada de perdón y de reconciliación para alcanzar una paz verdadera y duradera».
Con estos conceptos,pronunciados el 12 de juniodurante la misa conclusiva del viaje apostólico a España en el puerto de Santa Cruz de Tenerife, el Papa León XIV dejó una invitación que trascendía el final de su visita. Un mes después, esa llamada sigue resonando en las comunidades que lo acogieron durante su recorrido porMadrid, Barcelona y las Islas Canarias.
Más allá de las celebracionesmultitudinarias y de los discursos oficiales, el recuerdo de aquellos siete días parece concentrarse en una forma de estar con las personas: detenerse, escuchar y mirar a cada uno con atención.
La mirada hacia quienes nadie ve
Para el padre Luis Miguel Modino, director de Desarrollo Comunicativo y Contenidos de la Archidiócesis de Madrid, el lema del viaje encontró su expresión más auténtica en la manera de actuar del Pontífice.
"El lema eraAlzad la mirada, pero lo que más me impresiona es la capacidad del Papa para mirar al corazón de las personas, especialmente al corazón de quienes no cuentan", afirma.
Entre los momentos que más le marcaron menciona el encuentro con la pastoral social en Madrid, la visita a la cárcel de Brians, en Barcelona, y los encuentros con migrantes en las Islas Canarias. En todos ellos, asegura, León XIV mostró una Iglesia presente allí donde la sociedad suele apartar la mirada.
Para Modino, esos gestos representan también un desafío para todos los bautizados. "El Papa nos invita a hacer presentes el rostro y la cercanía de Jesucristo en la vida de quienes sufren, recordándonos que los preferidos de Dios deben ocupar también un lugar fundamental en nuestra vida".
La cercanía que transforma
Ese mismo mensaje quedó grabado en la memoria de Pilar Algarate Velasco, secretaria general de Cáritas Diocesana de Madrid.
Cuando piensa en la visita del Papa, no recuerda primero los preparativos ni los discursos. La imagen que vuelve una y otra vez es la del Pontífice caminando lentamente entre las personas durante los encuentros, en particular con aquellos que viven en las que Francisco llamaba "periferias existenciales", deteniéndose para estrechar manos, escuchar historias y dedicar tiempo a quienes llevaban años sintiéndose invisibles.
"Cada encuentro era único, cada persona era importante", recuerda.
A su juicio, aquella escena sintetiza también la misión cotidiana de Cáritas. "La cercanía no se improvisa; requiere detenerse, escuchar de verdad y dejar que la historia de la otra persona también transforme la nuestra".
Entre las palabras del Papa hay una que sigue acompañándola especialmente: "Quien está en Madrid es de Madrid". Una frase que interpreta como una invitación a construir comunidades donde nadie se sienta extranjero y donde cada persona encuentre un lugar.
Un viaje que perdurará en el tiempo
Madrid acogió el inicio de una peregrinación marcada por la esperanza; Barcelona recordó que la belleza puede convertirse en un camino hacia Dios; y las Islas Canarias situaron en el centro el drama de las migraciones y la dignidad inviolable de toda persona.
Cada etapa tuvo un acento propio, pero todas compartieron un mismo hilo conductor: una Iglesia que sale al encuentro, escucha antes de hablar y reconoce en los más vulnerables un lugar privilegiado para vivir el Evangelio.
Un legado que sigue dando frutos
La huella del viaje apostólico no se limita a los recuerdos de quienes acompañaron al Santo Padre. Un mes después, distintas iniciativas muestran que el mensaje de León XIV continúa inspirando la vida de las comunidades que visitó.
En Canarias,el Puerto de Arguineguínacogió un emotivo acto institucional para mantener viva la memoria de la histórica visita del Pontífice. Autoridades civiles y eclesiásticas, encabezadas por el obispo de Canarias, Mons. José Mazuelos, junto con la alcaldesa de Mogán, Onalia Bueno, representantes de Puertos Canarios y miembros de la comunidad portuaria, evocaron una jornada que marcó profundamente a la diócesis y al municipio.
El homenaje comenzó con la representación teatralHistorias de Sal, dedicada a recordar la realidad migratoria que convirtió a Arguineguín en uno de los escenarios más significativos del viaje apostólico. Durante el acto, Mons. Mazuelos destacó que el mensaje de fraternidad, acogida y esperanza proclamado por León XIV "continúa dando frutos" e invitó a seguir haciendo de Canarias una tierra comprometida con la dignidad de toda persona.
Uno de los momentos más simbólicos fue el descubrimiento de una placa conmemorativa que perpetúa el recuerdo de la primera visita de un Papa a las Islas Canarias y que denomina al enclave "Puerto de la Esperanza", en memoria del mensaje que el Santo Padre quiso dejar en un lugar estrechamente vinculado al drama de las migraciones.
También en Barcelona, el recuerdo del viaje continúa alimentando la reflexión pastoral. Duranteel tradicional encuentro de sacerdotes jóvenescon el arzobispo, el cardenal Juan José Omella, celebrado en la masía de Can Vilomara, la reciente visita del Papa ocupó el centro del diálogo.
Los participantes compartieron cómo aquellos días despertaron esperanza, especialmente entre muchos jóvenes y personas alejadas de la práctica religiosa. Varios sacerdotes coincidieron en que la visita fue "una llamada para los no practicantes" y subrayaron la emoción vivida en la Basílica de la Sagrada Família, convencidos de que ahora corresponde a la Iglesia "extraer aún más frutos" de ese impulso espiritual.
El cardenal Omella describió la visita de León XIV como "un tsunami que nos ha dejado tocados por el Espíritu Santo" y destacó la sencillez, transparencia y capacidad del Pontífice para hablar al corazón de las personas. En la misma línea, el obispo auxiliar Javier Vilanova afirmó que aquellos días fueron "un Pentecostés", una experiencia que fortaleció la comunión entre las diócesis catalanas y renovó el entusiasmo evangelizador.
A un mes del viaje apostólico, las palabras dirigidas por León XIV en el puerto de Santa Cruz de Tenerife siguen encontrando eco: "¡Alzad la mirada!". Una invitación que continúa traduciéndose en gestos concretos de acogida, fraternidad y esperanza, y que confirma que los viajes no terminan cuando el Papa regresa a Roma, sino cuando las Iglesias locales comienzan a apropiarse del mensaje recibido y a ponerlo en práctica.
Fuente: Vatican News
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